«No todo niño inquieto tiene TDAH»

«Niños inquietos: ¿realmente tienen TDAH o es normal?»

La creciente preocupación por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) ha llevado a un aumento notable en el uso de medicamentos para tratar este trastorno. Más de 200,000 personas han comenzado a medicarse en la última década, según un informe de The Lancet. Pero, ¿realmente estamos diagnosticando correctamente? Este artículo se adentra en la complejidad del TDAH y el contexto que lo rodea, así como en las implicaciones de un posible sobrediagnóstico. Te invitaré a reflexionar sobre cómo el mundo actual y las etiquetas que usamos pueden estar afectando nuestro entendimiento de este trastorno.

La Realidad del TDAH en una Sociedad Acelerada

Hoy en día, vivimos en un entorno saturado de estímulos que nos afecta a todos, desde los más pequeños hasta los adultos. Rafael Guerrero, un psicólogo clínico especializado en neuroeducación, menciona que no todos los niños inquietos padecen TDAH, y no todas las distracciones son indicativas de un déficit de atención. La rapidez de la vida moderna, donde todo se mueve a un ritmo frenético, está influyendo en cómo percibimos el comportamiento infantil.

Imagina un mundo en el que la información fluye a una velocidad abrumadora. Las conversaciones son rápidas, las calles están llenas de gente apresurada y los programas para niños presentan múltiples historias en un parpadeo. Guerrero señala que este tipo de contenido, como películas que parecen estar diseñadas para sobreestimular, puede tener un impacto negativo en el desarrollo cognitivo de los más jóvenes.

El Sobrediagnóstico y sus Consecuencias

Un fenómeno preocupante que ha surgido es el sobrediagnóstico del TDAH. Guerrero critica este enfoque, señalando que se etiquetan comportamientos normales, como la distracción ocasional, como síntomas de TDAH sin una evaluación exhaustiva. Para que el diagnóstico sea preciso, es esencial considerar varios factores.

Las personas diagnosticadas con TDAH suelen tener un coeficiente intelectual promedio o superior, pero su desarrollo cerebral puede ser más lento, llegando a ser un 30-35% más tardío en comparación con sus pares. Esto significa que no es que se muevan demasiado rápido, sino que les falta el ‘freno’ necesario para gestionar su atención y sus impulsos. En este sentido, Guerrero enfatiza que no todos los niños que se muestran inquietos son candidatos para recibir una etiqueta diagnóstica.

Tratamientos y Alternativas Educativas

En el tratamiento del TDAH, es común recurrir a medicamentos como el metilfenidato, conocido comercialmente como Concerta. Sin embargo, Guerrero advierte que estos fármacos pueden tener efectos secundarios que afectan el bienestar emocional del niño, incluso provocando depresión.

Por ello, propone una perspectiva diferente: la educación adaptada. Es fundamental entender que los niños con TDAH piensan de manera distinta y necesitan ritmos que se ajusten a su forma de aprender. En lugar de simplemente medicar, las familias y educadores deberían explorar métodos que fomenten un ambiente de aprendizaje más inclusivo y comprensivo.

El Impacto de la Tecnología en el Desarrollo Infantil

Guerrero también aborda un tema relevante en la actualidad: el uso prematuro de dispositivos móviles. La exposición temprana a la tecnología puede exacerbar los síntomas del TDAH. Por eso, recomienda que las familias consideren retrasar la introducción de smartphones y tabletas.

Si bien reconoce que cada familia es única, sugiere que, si es posible, esperar hasta los 12 o 14 años para permitir el acceso a la tecnología puede ser beneficioso. Además, subraya que no es lo mismo tener un teléfono con acceso a internet que uno básico solo para hacer llamadas.

Así que, ¿qué opinas sobre esta información? ¿Te has encontrado con situaciones similares en tu entorno? La conversación sobre el TDAH y su tratamiento es más relevante que nunca, y es fundamental abordarla con cuidado y comprensión.


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