El mundo de los videojuegos ha evolucionado de maneras sorprendentes, y muchos de nosotros hemos experimentado la magia de jugar en consolas que han marcado una época. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué pasó con aquellas máquinas que nunca llegaron a tu país? Eduard Tornero, un apasionado coleccionista de videojuegos, ha dado vida a un proyecto excepcional que te permite explorar esa historia olvidada. En este artículo, te invitamos a conocer el Museu del videojoc de Catalunya (MUVIC), un espacio donde la nostalgia y la historia se entrelazan en un entorno único y accesible para todos.
Descubre el MUVIC: Un tesoro escondido en Barcelona
El Museu del videojoc de Catalunya es un pequeño pero fascinante espacio ubicado dentro de la tienda Super Boniato, en el barrio de Gràcia, Barcelona. Este museo, inaugurado recientemente, es el resultado de la pasión de Eduard Tornero, quien ha dedicado más de dos décadas a la recolección de consolas y videojuegos. La entrada a esta exposición es completamente gratuita, lo que la hace accesible a todos los amantes del videojuego.
Tornero comenzó su viaje en el mundo de la colección en los años 2000, buscando recuperar aquellas consolas de su infancia. Aunque al principio carecía de un enfoque claro, pronto se sumergió en un mundo lleno de dispositivos que nunca habían llegado a España. Así, su colección creció exponencialmente, y ahora muchos de esos objetos están disponibles para ser admirados por el público.
Una colaboración que cambió el rumbo
La vida de Tornero dio un giro inesperado hace tres años al colaborar con RetroBarcelona, el mayor evento en España dedicado a los videojuegos clásicos. Este cambio le permitió conectar con otros entusiastas que compartían su pasión, lo que llevó a la creación del MUVIC. Junto a él, otros expertos como Marc Rollán e Iván Santillana se unieron a esta aventura.
La idea de tener un museo permanente nació durante sus interacciones en RetroBarcelona. Así, Eduard se asoció con Omar Bádenas, propietario de Super Boniato, quien también es un ferviente coleccionista y restaurador de consolas. Este encuentro marcó el inicio de un proyecto que, a pesar de su tamaño, ofrece una experiencia rica y educativa.
Una exposición única dedicada a las consolas japonesas
La primera exposición del MUVIC se centra en consolas que nunca se comercializaron en Occidente, ofreciendo una ventana a la historia del videojuego en Japón. Entre las piezas más destacadas se encuentran la TV Tennis Electrotennis de 1975 y la Block Kuzushi de Nintendo, diseñadas por el famoso Shigeru Miyamoto.
Debido a su espacio limitado, el MUVIC opta por exposiciones temporales. Actualmente, los visitantes pueden admirar consolas raras que reflejan la evolución del diseño industrial en los videojuegos. Cada objeto cuenta con descripciones detalladas que brindan contexto histórico y técnico, elaboradas por expertos en la materia.
La importancia de preservar la cultura del videojuego
El MUVIC no solo se dedica a exhibir consolas; también juega un papel crucial en la preservación de la cultura del videojuego. La exposición se convierte en un recurso educativo que atrae tanto a aficionados como a nuevos interesados en la historia de los videojuegos. Las visitas guiadas son una oportunidad perfecta para profundizar en cada pieza y su significado.
Omar Bádenas destaca el interés que ha suscitado la exposición: “He visto a personas venir solo para explorar esta muestra y pasar horas conversando sobre las consolas.” Este tipo de interacciones demuestra que el museo ha creado un espacio de encuentro para los amantes del videojuego, donde la curiosidad y el conocimiento se unen.
Un futuro prometedor para el MUVIC
Aunque el MUVIC es un pequeño espacio, su impacto es significativo. Con cada exposición, se fomenta el interés por la historia del videojuego y se construye una comunidad alrededor de esta cultura. La actual muestra sobre consolas japonesas estará disponible por tiempo limitado, pero ya se anticipa una futura exposición dedicada a la historia de Nintendo.
Así que, si eres un apasionado de los videojuegos o simplemente tienes curiosidad, el Museu del videojoc de Catalunya es una parada obligatoria. No te pierdas la oportunidad de explorar este rincón de historia y descubrir las consolas que nunca llegaron a ser parte de tu infancia.
