La política económica del gobierno de Claudia Sheinbaum busca posicionar a México entre las diez economías más grandes del mundo. Esto no es una tarea sencilla, ya que implica un crecimiento anual sostenido del 3%. Para lograrlo, se proyecta que el país debe invertir el equivalente al 25% de su Producto Interno Bruto (PIB) este año, y más del 28% hacia 2030. Pero, ¿cómo se encuentra realmente la inversión fija en este momento? A continuación, desglosamos los elementos clave que impactan el crecimiento económico y la inversión en México.
Estado Actual de la Inversión Fija en México
A pesar de las ambiciosas metas, la realidad es que la inversión fija todavía no muestra señales de recuperación sostenible. Actualmente, se sitúa en 21.8% del PIB, una cifra que está por debajo del máximo histórico de 24.5% alcanzado en 2024. Este dato, según un informe de UBS, refleja la cautela del sector empresarial frente a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y las exigencias de mayor contenido regional en cadenas estratégicas.
La Necesidad de un Clima de Inversión Estable
Para que la inversión respecto al PIB alcance al menos 25%, es crucial mantener un ambiente económico estable. Este clima de confianza no solo es vital para los empresarios nacionales, sino también para los inversionistas extranjeros. La gestión adecuada de la política fiscal es esencial para financiar el gasto público de manera saludable y asegurar la estabilidad económica.
Ahorro Interno: Un Pilar para el Crecimiento
Un componente fundamental para alcanzar el crecimiento a largo plazo es la generación de ahorro interno, tanto del sector público como del privado. Aumentar los ingresos públicos permitirá crear oportunidades para incrementar la inversión pública. Sin embargo, este año, los ingresos públicos enfrentan presiones a la baja, complicando el esfuerzo por elevar el gasto social y de inversión.
Los Ingresos Públicos y sus Desafíos
Entre enero y agosto de 2026, los ingresos presupuestarios del sector público llegaron a 5 billones 661 mil millones de pesos, con un aumento real del 1.3% anual. Pero, esto fue insuficiente, ya que quedaron por debajo de lo estipulado en la Ley de Ingresos de la Federación para ese mismo periodo. Al cierre de agosto, la recaudación tributaria del gobierno federal fue de 3 billones 857 mil millones de pesos, mostrando un crecimiento de solo 0.6% en comparación con el año anterior. Pero, ¿qué significa esto para el futuro de la economía?
Impacto de la Recaudación del ISR y del IVA
La caída del ISR, que representa casi la mitad de la recaudación, ha sido preocupante. En términos reales, disminuyó un 5.6% anual, lo que generó un déficit de 124 mil millones de pesos respecto a lo programado. Sin embargo, esta caída fue compensada por un incremento en la recaudación del IVA, que creció un 11.4% real anual, el mayor aumento desde 2021. Esto indica que, aunque algunos sectores están luchando, otros muestran signos de dinamismo, lo cual es un rayo de esperanza.
Alternativas para Mantener el Crecimiento Económico
La pregunta que surge es, ¿qué se puede hacer para mitigar el impacto de la baja recaudación del ISR? Las opciones son limitadas. Si se intenta compensar la disminución recortando el gasto en inversión pública, esto podría afectar directamente el objetivo de crecimiento económico. Por lo tanto, es fundamental encontrar un equilibrio que permita mantener la salud fiscal sin sacrificar el desarrollo económico.
En resumen, la situación de la inversión y los ingresos públicos en México es delicada, y se requiere un enfoque multifacético para abordar estos desafíos. La política fiscal, la inversión y el ahorro interno deberán alinearse para lograr el crecimiento que el país anhela.
