Hallan en huesos nubianos de 1.100 años las pruebas de una dieta a base de carne cruda y de un peligroso parásito intestinal

Huesos nubianos revelan dieta de carne cruda y parásito intestinal

¡Imagina un lugar donde la historia se encuentra con la ciencia! En las áridas tierras del desierto de Nubia, que separan Egipto de Sudán, se esconde una ciudad antigua que ha sido testigo de innumerables historias: la ciudad medieval de al-Allaqi, actualmente conocida como Deraheib. Las ruinas de esta urbe, que incluyen una mezquita, fortalezas y una necrópolis, han permanecido casi intactas durante siglos, esperando a que la investigación científica desentierre los secretos de sus antiguos habitantes.

Un equipo de investigadores rusos ha llevado a cabo un fascinante estudio en este yacimiento, analizando huevos de parásitos intestinales encontrados en el sedimento alrededor de los restos humanos. Los resultados, que han sido publicados en la revista Antiquity, revelan detalles sorprendentes sobre la salud, la dieta y las condiciones de vida de una comunidad islámica que prosperó entre los siglos IX y XI en un entorno que hoy resulta hostil para la ganadería. ¿Te gustaría saber más sobre cómo vivían estos antiguos habitantes? ¡Sigue leyendo!

La historia de Deraheib: un centro vital en el desierto

Deraheib, la ciudad que se alza en lo que fue al-Allaqi, es mencionada en múltiples textos árabes medievales. Esta ciudad jugó un papel crucial en la región aurífera del Wadi al-Allaqi entre los siglos IX y XII. Además de ser un punto de parada para los peregrinos rumbo a La Meca, al-Allaqi albergaba una mezquita, un asentamiento residencial, una fortaleza y un caravasar conocido como Fortaleza Sur.

Desde 2018, se han realizado excavaciones en la Necrópolis Sur. Hasta ahora, se han documentado 50 enterramientos, 44 de los cuales pertenecen al periodo islámico. Los hallazgos incluyen restos de tela que confirman que los cuerpos eran envueltos en sudarios, una práctica coherente con los ritos funerarios musulmanes de la época.

Las dataciones por radiocarbono indican que la ocupación de Deraheib se extendió desde la segunda mitad del siglo IX hasta inicios del XI. Este periodo coincide con las descripciones de geógrafos árabes que señalaron que la ciudad era próspera, rodeada de manantiales y huertos de granados.

Investigación innovadora: descubriendo secretos a través de parásitos

Los científicos, liderados por Alexei Krol, han implementado un enfoque novedoso para entender la salud de esta antigua comunidad. Tomaron muestras de sedimento de los huesos de 26 individuos y las analizaron en busca de huevos de helmintos, es decir, gusanos parásitos.

Para llevar a cabo este análisis, rehidratan el material y lo filtran a través de varios tamices. Luego, examinan las fracciones resultantes al microscopio. Este método no solo es innovador, sino que también ha demostrado ser eficaz, ya que las muestras de control no mostraron resultados positivos, lo que sugiere que los parásitos eran originarios de los restos humanos.

Los resultados revelaron que un 38,5% de los individuos analizados estaban infectados con algún tipo de gusano intestinal, siendo la especie predominante del género Taenia, que incluye las tenias o gusanos solitarios.

Tenia y lombrices: el rastro de una dieta carnívora

Los huevos encontrados apuntan a Taenia saginata, conocida como la tenia del ganado bovino. Dado que la población practicaba el islam y no se han encontrado restos de cerdo, los investigadores concluyen que la carne de res era parte habitual de su dieta. Esto sugiere que podrían haber consumido carne cruda o poco cocinada, una práctica que también se ha observado en algunas comunidades beduinas del siglo XX.

Es interesante notar que, en la actualidad, la ganadería vacuna en esa región es prácticamente inviable debido a la falta de recursos. Sin embargo, los restos óseos sugieren que, entre los siglos IX y XI, el clima era más húmedo, lo que permitía el pastoreo de ganado y el cultivo de granadas y vides.

Además de la tenia, los investigadores encontraron huevos de Ascaris lumbricoides y Trichuris trichiura, lo que indica condiciones sanitarias deficientes en la comunidad.

Perspectivas de salud: mujeres, niños y enfermedades

Un hallazgo notable fue que todas las mujeres analizadas con infección también presentaban geohelmintos, parásitos que se desarrollan en el suelo. Aunque no se encontró una relación estadísticamente significativa, se sugiere que las actividades domésticas, que implican el uso de agua de pozos, podrían haber contribuido a la propagación de estos parásitos.

El estudio también examinó la cribra orbitalia, una alteración ósea en la cuenca del ojo que está asociada con anemia y enfermedades crónicas. Esta condición se encontró en el 54,5% de los individuos estudiados, siendo la mayoría niños de entre seis meses y siete años. Esto sugiere que la infancia era una etapa especialmente vulnerable en un entorno ya complicado.

Con cada descubrimiento, la historia de Deraheib se vuelve más fascinante, revelando la complejidad de una comunidad que, a pesar de las adversidades, logró prosperar en un entorno difícil. ¿Qué otros secretos guardan las ruinas de esta antigua ciudad?


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