Introducción
¿Te has preguntado alguna vez qué animales coexistieron con nuestros ancestros durante el Paleolítico? Las excavaciones arqueológicas han revelado un tesoro de información sobre la fauna de la época, proporcionando una visión única de los seres que compartieron el hábitat con los humanos. Este artículo te llevará a un recorrido por los animales que formaron parte de la dieta de nuestros antepasados, así como los hallazgos en cuevas y simas que han enriquecido nuestro entendimiento de este periodo. A lo largo de este texto, exploraremos los diferentes momentos del Paleolítico superior, los mamíferos más destacados y cómo la fauna influyó en la vida cotidiana de los humanos de esa época.
Los Momentos Clave del Paleolítico Superior
Para entender mejor la fauna del Paleolítico superior, es útil tener una idea clara de los periodos que lo componen. Este periodo comienza con el Auriñaciense, alrededor de hace 40,000 años, y se extiende hasta hace 30,000 años. Le sigue el Gravetiense, que dura hasta hace aproximadamente 22,000 años, y luego está el Solutrense, que se prolonga hasta hace unos 18,000 años. Por último, el Magdaleniense marca la fase final, que finaliza cerca de hace 12,000 años. Durante estos tiempos, las condiciones climáticas variaron, alternando entre fríos extremos y periodos más templados.
Entre los hallazgos más significativos están los restos de grandes mamíferos como el mamut (Mammuthus primigenius), el rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis) y el gran alce (Megaloceros giganteus). Estos animales han sido encontrados en yacimientos de Asturias, Cantabria y el País Vasco, y reflejan la diversidad que existía en aquel entonces.
Cetáceos en Tierra: Una Sorpresa en la Dieta Paleolítica
Aunque los cetáceos son animales marinos, sus restos han aparecido en algunos yacimientos, como en Las Caldas, donde se han encontrado evidencias de cachalotes (Physeter macrocephalus) y delfines (Delphinus o Stenella). Estos varamientos no eran solo curiosidades; los humanos de la época aprovechaban la carne de estos gigantes del océano, y sus dientes eran utilizados como adornos.
En el caso del calderón (Globicephala melas), aunque vive en alta mar, también se ha encontrado en playas cantábricas. Su carne era una valiosa fuente de alimento, y sus piezas dentarias servían como colgantes, reflejando la creatividad y adaptabilidad de nuestros ancestros.
Ciervos, Cabras y Jabalíes: Pilares de la Alimentación Paleolítica
La dieta de los humanos del Paleolítico superior estaba marcada principalmente por la caza de ciervos y cabras. Los cérvidos como el ciervo y el reno eran comunes, así como los bóvidos pequeños como la cabra montés y el jabalí. Dependiendo del entorno, la especie cazada variaba: en colinas suaves, el ciervo predominaba, mientras que en terrenos rocosos, la cabra montés era la más buscada.
Un dato curioso es que en ciertos yacimientos, como el de Ekain, se observa una especialización notable en la caza de ciervas y cervatillos en primavera y verano, lo que indica un conocimiento profundo de los ciclos de vida de estos animales.
Leones, Leopardos y Hienas: Los Competidores de las Cavernas
Dentro de las cuevas donde habitaban los humanos, también había una variedad de carnívoros que competían por el mismo espacio. Aunque el león de las cavernas (Panthera spelaea) no llegó al Paleolítico superior en la región cantábrica, otros como el león actual (Panthera leo) y el leopardo (Panthera pardus) sí estaban presentes.
El oso de las cavernas (Ursus spelaeus) es otro de los carnívoros notables. Este gigante, que acudía a las cavernas para hibernar, dejó tras de sí montones de huesos, lo que sugiere que no siempre sobrevivía a este periodo de inactividad. En contraste, la hiena (Crocuta crocuta) también era un visitante frecuente, aprovechando los restos dejados por otros cazadores.
El Perro Más Antiguo de Europa: Un Hallazgo Revelador
En la cueva guipuzcoana de Erralla se descubrió un húmero que, tras análisis de ADN, resultó ser el perro más antiguo conocido en Europa, datado en 17,000 años. Este hallazgo es crucial, ya que demuestra la domesticación del lobo (Canis lupus) en esa época. La relación entre humanos y perros comenzó a establecerse, lo que marca un punto de inflexión en la historia de la convivencia entre especies.
El glotón (Gulo gulo), aunque raramente encontrado, también ha sido documentado, y su presencia en el arte rupestre muestra la diversidad de la fauna que coexistió con los humanos de la época.
Felinos Menores en el Paleolítico
No podemos olvidar a los felinos menores, como el lince y el gato montés. Se han encontrado restos de tres especies de lince, siendo el lince ibérico (Lynx pardinus) y el lince boreal (Lynx lynx) los más representativos. Estos animales, aunque menos documentados, eran parte del ecosistema que rodeaba a nuestros antepasados.
Además, las focas han dejado huella en yacimientos de diversas regiones, evidenciando su presencia en el entorno de los humanos paleolíticos. Las liebres y varios tipos de roedores también formaban parte de la fauna que nuestros ancestros encontraban en su día a día.
En resumen, la diversidad de la fauna durante el Paleolítico superior no solo proporcionó alimento, sino que también influyó en la cultura y la vida cotidiana de los seres humanos de la época. ¿Qué otros secretos nos deparará el estudio de estos hallazgos en el futuro?
