La sostenibilidad se ha transformado en un elemento esencial en el sector inmobiliario moderno. ¿Te has preguntado por qué cada vez más inversores, bancos y compradores demandan pruebas de que los proyectos reducen su impacto ambiental? Aquí es donde entra en escena la certificación EDGE, un distintivo que ha ganado popularidad en nuestra región. En este artículo, exploraremos qué es EDGE, cómo funciona y por qué su adopción está en aumento en países como Perú, México, Colombia, Chile y Panamá.
¿Qué implica la certificación EDGE?
La certificación EDGE, que significa «Excellence in Design for Greater Efficiencies», fue lanzada en 2014 por la IFC, parte del Grupo Banco Mundial. Su propósito es claro: facilitar que los proyectos inmobiliarios en mercados emergentes alcancen niveles de sostenibilidad que sean medibles y alcanzables, sin los complicados y costosos procesos que otras certificaciones suelen exigir.
El objetivo principal es sencillo: demostrar un ahorro de al menos el 20% en tres áreas clave:
El proceso de certificación se divide en dos etapas: primero, se obtiene un certificado preliminar durante la fase de diseño, y luego, un certificado final tras la construcción, validado por un auditor independiente. Una vez conseguido, el sello EDGE es permanente.
¿Por qué están eligiendo EDGE las inmobiliarias?
Más allá de su enfoque ambiental, la certificación EDGE presenta un atractivo financiero que no se puede ignorar. Según informes de consultoras, la inversión adicional para implementar medidas de eficiencia suele oscilar entre el 0% y el 3% del presupuesto total del proyecto. Este porcentaje es bajo en comparación con los beneficios que se generan:
¿Cómo se obtiene la certificación EDGE?
El proceso de certificación EDGE requiere una colaboración técnica fluida entre el equipo de arquitectura, el consultor de sostenibilidad, el auditor y la entidad certificadora. El desarrollador debe proporcionar documentación que incluya planos, especificaciones técnicas y pruebas de las medidas sostenibles implementadas o proyectadas.
El tiempo requerido para completar este proceso suele variar, pero generalmente se sitúa entre 3 y 6 meses, desde la entrega de la información hasta la emisión del certificado. Es recomendable iniciar el proceso en la etapa de diseño, aunque también se pueden certificar proyectos que ya están en construcción o en operación.
El papel de las consultoras especializadas
Certificar un proyecto bajo el estándar EDGE implica usar software especializado para comparar con estándares locales e internacionales, además de realizar modelados energéticos e hídricos y análisis técnicos detallados. Por esta razón, muchos desarrolladores prefieren colaborar con consultoras que tengan experiencia en el proceso.
Leaf Global es una de estas consultoras, actuando como guía para los desarrolladores desde la precertificación hasta la auditoría final. Con una presencia en más de diez países de América Latina y África, y más de 300 proyectos certificados en diversos sectores, su experiencia ayuda a evitar sobrecostos y retrasos, dos de los principales desafíos que enfrentan las inmobiliarias al certificar por primera vez.
En un entorno donde la sostenibilidad afecta directamente al valor de un activo inmobiliario, tener el apoyo de expertos puede marcar la diferencia entre un proceso fluido y uno lleno de complicaciones.