El ADN identifica a 3 marineros del Erebus desaparecidos hace 180 años en el Ártico durante la Expedición Franklin

ADN revela identidad de 3 marineros del Erebus en el Ártico

La historia de la exploración ártica está llena de misterios y tragedias, y uno de los episodios más intrigantes es la desaparición de la expedición de Sir John Franklin en 1845. Con la misión de encontrar el Paso del Noroeste, el HMS Erebus y el HMS Terror partieron hacia el Ártico canadiense, pero nunca regresaron. ¿Qué ocurrió realmente con esos 129 hombres? A través de investigaciones recientes, estamos cada vez más cerca de descubrir la verdad detrás de este enigma que ha perdurado por casi dos siglos. En este artículo, exploraremos la identificación de tres de sus marineros gracias a avances en genética, así como las circunstancias que rodearon su trágico destino.

El último viaje de la expedición Franklin

En abril de 1848, después de quedar atrapados en el hielo, los 105 supervivientes de la expedición se vieron obligados a abandonar sus barcos. Intentaron avanzar hacia el sur, remolcando botes en trineos, con la esperanza de alcanzar el continente norteamericano, que estaba a cientos de kilómetros. Sin embargo, el destino no estaba de su lado.

La bahía de Erebus, ubicada en la isla del Rey Guillermo, se ha convertido en un sitio clave para entender la historia de esta expedición. A lo largo de los años, se han descubierto numerosos restos, herramientas y objetos personales que cuentan la historia de su desesperada huida. En este lugar, los arqueólogos han encontrado osamentas humanas que han permitido identificar a varios miembros de la tripulación.

Tres marineros recuperados del pasado

Recientemente, se ha logrado identificar a tres marineros: John Bridgens, David Young y William Orren. Todos ellos formaban parte del HMS Erebus. Gracias al análisis de ADN antiguo y la comparación con los perfiles genéticos de sus descendientes, los investigadores han podido darles nombre y contexto a sus vidas.

Hasta ahora, se han identificado a cinco miembros de la expedición Franklin, todos ellos fallecidos en la misma bahía. Esta técnica no solo permite recordar a los hombres que perdieron la vida, sino que también ofrece un vistazo a las circunstancias que llevaron a su trágico destino.

La historia de John Bridgens

John Bridgens nació en Woolwich el 30 de septiembre de 1818. Hijo de una madre soltera, creció cerca de un astillero donde se prepararon el Erebus y el Terror. Se unió a la expedición como mayordomo de los oficiales subalternos a los 26 años, aunque era analfabeto y firmaba con una cruz. Su ADN fue recuperado del yacimiento NgLj-3, donde se le identificó gracias a la comparación con su tataranieta.

David Young, el más joven entre los identificados

Con solo 17 años, David Young se embarcó en el Erebus como grumete de primera clase. Nacido en 1828, su mandíbula fue encontrada en el yacimiento NgLj-2. Gracias a las pruebas de ADN, se confirmó su identidad con una probabilidad extremadamente alta, lo que lo convierte en un hallazgo significativo para la historia de la expedición.

William Orren, el marinero experimentado

Por otro lado, William Orren, quien nació en Chatham, Kent, el 8 de mayo de 1806, tenía un historial de navegación previo. Regresó al mar después de varios años y se unió al Erebus a los 38 años. Sus restos fueron encontrados en NgLj-1, y su identidad se estableció a través del ADN de un descendiente directo.

Canibalismo, abandono y el sacrificio humano

Los hallazgos en la bahía de Erebus no solo revelan la historia de sus tripulantes, sino también la desesperación que enfrentaron. En el yacimiento NgLj-3, los cuerpos de Bridgens y otros estaban solos, lo que sugiere que el grupo que los dejó atrás pudo haber estado incapacitado. En NgLj-2, se encontraron restos de al menos 13 hombres con marcas que indican canibalismo, una medida extrema para sobrevivir en circunstancias desesperadas.

Los arqueólogos han llegado a la conclusión de que los dos grupos de sobrevivientes llegaron a la bahía por separado, sin conocimiento de la presencia del otro. Esto plantea preguntas sobre la organización y las decisiones tomadas en momentos críticos.

Así que, a medida que avanzamos en la investigación de este trágico capítulo de la historia polar, cada descubrimiento nos acerca más a entender no solo qué sucedió con la expedición de Franklin, sino también a dar voz a aquellos que perdieron la vida en sus helados confines.


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