Mercedes Molina, geógrafa humana: "Si queremos que la gente regrese hay que ofrecerle razones para hacerlo" - SoriaNoticias

Mercedes Molina, geógrafa: «Ofrecer razones para volver»

La despoblación rural es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente en regiones como Soria. Pero, ¿qué hay detrás de este fenómeno? En este artículo, exploraremos la vida y el trabajo de Mercedes Molina Ibáñez, una experta en geografía humana que ha dedicado su carrera a investigar las razones por las que muchas áreas pierden habitantes. Además, abordaremos cómo su enfoque humanista puede ofrecer soluciones viables y efectivas. Acompáñame en este recorrido por su trayectoria y sus ideas.

La trayectoria de Mercedes Molina Ibáñez

Mercedes Molina Ibáñez es más que una académica; es una pionera en el estudio de la despoblación. Con un extenso currículum que incluye más de 39 libros y 65 artículos científicos, ha sido catedrática emérita en la Universidad Complutense de Madrid y ha dirigido numerosas tesis. A lo largo de más de 30 años, ha tratado de entender por qué ciertas regiones, como Soria, enfrentan una disminución de su población.

Su interés por la geografía humana va más allá de los números. Molina siempre ha creído que detrás de cada cifra hay historias humanas que merecen atención. Recuerda cómo, en sus inicios, su madre recopilaba recortes de prensa sobre la despoblación, cuando casi nadie se tomaba en serio el asunto. Hoy, sus preocupaciones han tomado relevancia en los debates sobre el territorio.

Un compromiso con el respeto y la memoria

Molina ha vivido momentos difíciles en su carrera, pero siempre ha defendido la importancia del respeto en el ámbito político. Se muestra preocupada por la polarización social actual y por cómo se olvidan lecciones del pasado. Al recordar su juventud, enfatiza que “ha faltado en España una educación ciudadana de respeto”.

Además, su visión sobre la inmigración es clara. Se opone a los discursos que demonizan a ciertos colectivos y defiende que “no vamos a estigmatizar a la gente”. Para ella, cada migración cuenta una historia de necesidad y desigualdad que no debe ser ignorada.

Entendiendo la crisis del territorio

Para Molina, la frase «la España vaciada» no refleja la realidad. “La zona rural no está vacía. Hay gente”, afirma con convicción. La despoblación es, según su análisis, una crisis que va más allá de los números; afecta a la economía, el medio ambiente y la cohesión social.

La falta de inversión y oportunidades ha dejado a estas comunidades en una situación precaria. Aboga por un cambio de enfoque que no se limite a la demografía, sino que considere todos los aspectos del desarrollo territorial.

Generando motivos para regresar

Un aspecto crucial para revitalizar estas áreas es ofrecer razones que motiven a las personas a regresar. Muchos se marchan buscando mejorar la vida de sus hijos, y si queremos que vuelvan, es fundamental facilitar su retorno.

“La accesibilidad no es un lujo”, señala Molina. Esto incluye mejorar el transporte, la salud, la educación y las infraestructuras. La falta de servicios en áreas rurales no solo desalienta a los jóvenes, sino que afecta a la economía local.

Además, Molina subraya la importancia de involucrar a los jóvenes y las mujeres en el desarrollo rural. Por mucho tiempo, estas últimas han sido las «trabajadoras invisibles». Es esencial reconocer su contribución y ofrecerles oportunidades para que se integren en la agricultura y otros sectores productivos.

Una visión de justicia y oportunidades

La propuesta de Molina no se limita a llenar los pueblos, sino que busca garantizar que quienes decidan vivir en el campo tengan acceso a los mismos derechos y oportunidades que en las ciudades. Esto incluye sanidad, educación, empleo y servicios básicos.

Su hoja de ruta, aunque clara, enfrenta múltiples desafíos. Sin embargo, lo que la impulsa a seguir luchando es su compromiso con las personas y su deseo de ver un mundo rural más justo y equilibrado.

Así que, ¿qué nos depara el futuro? La respuesta está en la acción y el compromiso de todos. Mientras haya quienes estén dispuestos a trabajar por un cambio, la esperanza de un desarrollo rural sostenible seguirá viva.


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