La increíble aventura del manuscrito de 'Poeta en Nueva York'

Manuscrito de ‘Poeta en Nueva York’: Una Aventura Inolvidable

La historia detrás de «Poeta en Nueva York» de Federico García Lorca es un fascinante camino lleno de giros inesperados. Desde su creación en un contexto de inestabilidad política hasta su eventual publicación, este manuscrito ha recorrido un largo trayecto, marcado por la tragedia y la lucha. ¿Te has preguntado alguna vez cómo un texto tan emblemático pasó de ser un simple conjunto de hojas a convertirse en una obra maestra de la literatura española? A continuación, desglosaremos los eventos clave que rodean la vida de esta obra, desde su concepción hasta su llegada a las manos de los lectores.

El contexto de creación de «Poeta en Nueva York»

Antes de que «Poeta en Nueva York» viera la luz, Federico se encontraba en medio de una crisis personal y social. En un ambiente marcado por la tensión política, se acercaba a su amigo José Bergamín para entregarle el manuscrito. Sin embargo, su visita se tornaría en un adiós. Al no encontrar a Bergamín, dejó el original con su secretaria, Pilar Sáenz García-Ascot, con una nota que rezaba: «Querido Pepe, he estado a verte y no estabas. Volveré mañana.» Pero Lorca nunca regresaría.

La decisión de regresar a Granada

Después de un almuerzo con Rafael Martínez Nadal, Federico decidió regresar a su tierra natal, Granada, en busca de seguridad. Por aquel entonces, su cuñado era el alcalde de la ciudad, lo que le brindaba una falsa sensación de protección. Sin embargo, el destino tenía otros planes. El 18 de julio, día en que celebraba su onomástica y la de su padre, estallaría la Guerra Civil. ¿Podía imaginarse Lorca que ese viaje lo acercaría al peligro en lugar de alejarlo?

Un manuscrito en peligro

El original de «Poeta en Nueva York» estaba compuesto por una mezcla de papeles mecanografiados y escritos a mano, repletos de tachaduras. Esta obra fue el resultado de un viaje que Lorca realizó a Nueva York en 1929, un viaje que lo llevó a reflexionar sobre su vida y sus amores. A pesar de los bombardeos, Pilar Sáenz García-Ascot logró rescatar el manuscrito y se lo entregó a Bergamín, quien intentó publicarlo en París sin éxito.

El camino hacia la publicación

Finalmente, en mayo de 1939, tras el final de la guerra, Bergamín encontró un camino hacia la publicación a través de la editorial Séneca. Con la ayuda de Jesús Ussía Oteyza, el libro vio la luz. Sin embargo, el viaje del manuscrito no había terminado. Bergamín se trasladó a Caracas y confió el texto a Ussía, quien, tras su divorcio, lo entregó a su exesposa.

El manuscrito pasa de mano en mano

La historia del manuscrito se vuelve más compleja. Rafaela Arocena, la exesposa de Ussía, se unió a Manolita Saavedra, una actriz mexicana que había interpretado las obras de Lorca. Manolita decidió autenticar el manuscrito y, al recibir una tasación de 240,000 dólares, se preparaba para venderlo. Pero, en el último momento, los herederos de Lorca interpusieron una demanda, reclamando la propiedad del texto.

La batalla legal y su resolución

El manuscrito permaneció en una caja fuerte en Londres, a la espera de una decisión judicial. La resolución tardó casi cuatro años, y finalmente, el Tribunal Superior de Justicia falló a favor de Manolita Saavedra, otorgándole la propiedad por usucapión.

Regreso a Nueva York: el cierre del círculo

En 2003, «Poeta en Nueva York» regresó al lugar donde todo comenzó. La biblioteca pública de Nueva York lo expuso junto con otros objetos personales de Lorca, bajo el título «Back tomorrow», recordando la nota que dejó en 1936. La historia del manuscrito es, sin duda, una odisea llena de pasión, lucha y un legado que perdura en la literatura.

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