El próximo junio, el mundo entero tendrá los ojos puestos en un lugar emblemático: el Estadio Ciudad de México, conocido anteriormente como Estadio Azteca. Este escenario, que ha sido testigo de momentos inolvidables en la historia del fútbol, se prepara para ser el epicentro del partido inaugural del Mundial, donde se enfrentarán México y Sudáfrica. Pero, ¿sabías que hay una huella española detrás de este evento? En concreto, proviene de Olot, en la provincia de Girona, donde una empresa ha diseñado el nuevo césped que cubrirá el campo.
La firma Royalverd ha sido seleccionada para gestionar tanto la ingeniería como el mantenimiento del césped en este histórico estadio. Este no es un desafío menor, ya que el Estadio Ciudad de México será el primero en recibir tres inauguraciones mundialistas. Para garantizar que el terreno de juego cumpla con los más altos estándares, se ha implementado una tecnología avanzada que combina elementos naturales y sintéticos, lo que permitirá que el campo soporte la intensa competencia que albergará, con 48 selecciones compitiendo por primera vez.
De la Garrotxa a la escena global del fútbol
Lo que comenzó hace más de dos décadas como un proyecto local en la región de Garrotxa ha evolucionado hasta convertirse en una empresa multinacional que genera más de 52 millones de euros al año. En la actualidad, esta compañía catalana gestiona el césped de alrededor del 40% de los clubes en LaLiga y la Primera RFEF, lo que subraya su experiencia y capacidad para trabajar en los escenarios más prestigiosos del fútbol mundial. Además, su presencia no se limita a México; ya cuentan con sedes en países como Marruecos, Panamá, Perú y Andorra.
Tecnología avanzada en el campo de juego
El césped que se ha instalado en el Estadio Ciudad de México no es el típico que podrías encontrar en cualquier instalación. Se ha optado por un sistema híbrido que utiliza arenas de sílice especialmente seleccionadas para soportar la altitud y el clima de la capital mexicana. La clave de su durabilidad reside en unas fibras de polietileno que están cosidas a 18 centímetros de profundidad, lo que proporciona una estabilidad estructural que supera al césped natural. Además, se ha incorporado un sistema de drenaje de alta capacidad para evitar que las lluvias tropicales interrumpan los partidos.
Una base fuerte en el terreno azteca
Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, la empresa ha hecho una inversión significativa en México, superando los 600.000 euros. No solo se trata de enviar materiales; han establecido una infraestructura local que incluye un vivero de más de 20.000 metros cuadrados para cultivar su propio césped de alto rendimiento. Con equipos de ingeniería en el lugar y maquinaria especializada, se busca controlar cada aspecto del proceso agronómico, desde la siembra hasta el corte final antes del primer pitido, incluso utilizando inteligencia artificial para supervisar el estado del césped.
La experiencia adquirida en este proyecto no solo se queda en América. De hecho, están abriendo puertas en mercados emergentes como Arabia Saudí. Al final, que una iniciativa que comenzó en un entorno tan específico como el catalán haya llegado a ser protagonista del césped más vigilado del planeta es un claro indicativo del nivel técnico del sector de superficies deportivas en Europa. Este éxito representa la consolidación de un modelo de gestión integral que combina la tradición agrícola con tecnología de vanguardia, asegurando que el espectáculo del fútbol nunca se detenga.
