Analizan 75 genomas de la peste y reconstruyen cómo la enfermedad regresó una y otra vez a Europa durante más de 350 años

75 genomas de la peste: el regreso recurrente a Europa por 350 años

La peste negra es uno de esos eventos históricos que, a pesar de su lejanía, sigue resonando en nuestra memoria colectiva. ¿Te has preguntado alguna vez cómo fue posible que una enfermedad tan devastadora continuara afectando a Europa durante siglos? Aunque muchos piensan que la peste negra fue un capítulo cerrado en el siglo XIV, la verdad es que su legado se extendió mucho más allá de lo que imaginamos. Este artículo te llevará por un recorrido fascinante sobre la evolución de la bacteria Yersinia pestis y cómo se ha logrado comprender su historia a través de nuevos estudios científicos.

En las siguientes secciones, descubrirás los avances en la investigación que permiten dar un nuevo enfoque a las pandemias de antaño, los desafíos que enfrentan los científicos al datar estas epidemias y cómo la peste continuó transformándose y propagándose a lo largo de los siglos. ¡Acompáñame en esta exploración!

El desafío de datar epidemias antiguas

Cuando hablamos de pandemias, la precisión en las fechas es esencial. Sin embargo, a diferencia de la pandemia de COVID-19, donde la información fue abundante y clara, en el caso de la peste negra, la situación es compleja. Muchas veces, en los restos arqueológicos, solo contamos con dataciones por radiocarbono que pueden abarcar un intervalo de más de cien años. ¿Cómo relacionar entonces esos hallazgos con un brote específico?

Para abordar este reto, investigadores como Marcel Keller han desarrollado un método llamado Phylogenetically Informed Radiocarbon Modeling (PhIRM). Este enfoque utiliza la relación evolutiva entre diferentes genomas de la bacteria para mejorar la datación de los hallazgos. Así, se puede establecer una conexión más clara entre estos restos y las epidemias documentadas en la historia.

La evolución de Yersinia pestis a lo largo del tiempo

La historia de la peste negra no se detuvo en el siglo XIV. De hecho, investigaciones recientes demuestran que Yersinia pestis siguió evolucionando y diversificándose. Entre mediados del siglo XV y finales de ese siglo, surgieron varios linajes de la bacteria. ¿Qué significa esto? Que la peste no solo persistió, sino que se adaptó, creando nuevos reservorios en diferentes poblaciones de roedores.

Además, los nuevos hallazgos en Estonia indican que no hubo una única cepa de peste, sino múltiples introducciones de diferentes linajes a lo largo de los siglos. Esto muestra cuán interconectada estaba Europa y cómo las rutas comerciales y los desplazamientos humanos facilitaron la propagación de la enfermedad.

Conexiones históricas y la guerra en la propagación de la peste

Las guerras jugaron un papel fundamental en la diseminación de la peste. En Suiza, se han encontrado enterramientos que presentan una fuerte conexión con las epidemias que ocurrieron durante la Guerra de los Treinta Años. En Domat/Ems, dos individuos tenían genomas de Yersinia pestis que se vinculaban directamente a brotes de esta guerra, lo que indica que los soldados y comerciantes facilitaron el movimiento de la bacteria.

De manera similar, en Tallin, los restos encontrados están relacionados con la epidemia de 1710, que afectó tanto a civiles como a militares durante la Gran Guerra del Norte. Esto refuerza la idea de que la peste no era solo un evento aislado, sino una amenaza constante que regresaba a la vida de las personas a lo largo de los siglos.

Nueva perspectiva sobre la segunda pandemia

Lo que emerge de este estudio es una visión renovada de la peste negra y sus secuelas. La idea de que esta enfermedad fue un evento aislado se está desvaneciendo. En realidad, Yersinia pestis continuó su recorrido, evolucionando y reapareciendo en el tejido social europeo durante más de tres siglos. Para aquellos que vivieron en esa época, la peste no era solo un recuerdo del pasado; era una amenaza latente que podía manifestarse en cualquier momento.

Así, al combinar información de ADN, dataciones, y documentos históricos, se comienza a consolidar una narrativa más cohesiva sobre las grandes epidemias. En lugar de ser episodios aislados en la historia, las pandemias forman parte de un amplio relato biológico y humano que abarca siglos de sufrimiento y adaptación.

Referencias

Marcel Keller et al., A refined phylochronology of the second plague pandemic in Western Eurasia, Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). DOI: 10.1073/pnas.2534899123.


Publicado

en

por

Etiquetas: