La forma en que se narra la historia depende de la perspectiva desde la que se observe. Un simple cambio en el enfoque puede provocar pequeñas revoluciones en la comprensión histórica y alterar paradigmas en la disciplina. La región de Samtskhe-Javakheti, ubicada en las tierras altas del sur de Georgia, fue considerada durante mucho tiempo un territorio periférico en la arqueología del Cáucaso meridional. Aunque sus impresionantes fortalezas de piedra y extensas necrópolis apuntan a una historia rica y compleja, la falta de investigación sistemática había dificultado su estudio. Sin embargo, esta situación está comenzando a transformarse.
Desde 2017, el Samtskhe-Javakheti Project (SJP), una colaboración arqueológica entre Italia y Georgia, ha documentado un total de 168 sitios arqueológicos en esta vasta meseta. Este descubrimiento no solo amplía el mapa del patrimonio cultural de la región, sino que también proporciona una visión novedosa sobre la evolución de la arquitectura militar desde la Edad del Bronce hasta la Edad del Hierro, es decir, entre aproximadamente 3500 y 500 a.C. Además, se ha revelado que estas fortalezas no eran meras estructuras defensivas, sino que, en muchos casos, funcionaban como espacios multifuncionales.
Una meseta olvidada en el Cáucaso meridional
La meseta de Javakheti, parte de las tierras altas del sur de Georgia, representa una de las áreas menos exploradas del sur del Cáucaso. A pesar de su importancia estratégica entre las estepas euroasiáticas y las montañas de Anatolia, ha sido ignorada durante años por la investigación arqueológica.
El Proyecto Samtskhe-Javakheti se creó para remediar esta falta de atención. El equipo responsable ha utilizado una combinación de metodologías avanzadas, como teledetección, cartografía GPS y excavaciones selectivas. Su objetivo es reconstruir los patrones de asentamiento de épocas pasadas, analizar la arquitectura defensiva y explorar la relación entre los espacios habitacionales y los lugares simbólicos.
Los resultados iniciales son sorprendentes, ya que revelan una ocupación densa en la región. Entre los 168 lugares identificados, se han encontrado fortificaciones, asentamientos abiertos, necrópolis y refugios montañosos. Muchas de estas estructuras son ejemplos de la arquitectura ciclópea, que se caracteriza por el uso de enormes bloques de piedra.
Fortalezas con múltiples funciones
Uno de los hallazgos más intrigantes del proyecto es la nueva interpretación de estas fortalezas megalíticas. Tradicionalmente, se pensaban como simples bastiones defensivos. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren una lectura más compleja. Sitios como Abulis Gora o Saro-1 muestran evidencia de ocupación humana en distintas fases desde la Edad del Bronce, lo que indica que pudieron haber servido como refugios temporales para grupos nómadas en momentos de inseguridad.
Así que, en lugar de imaginar una red de fortificaciones fijas, el paisaje de Javakheti parece haber sido una infraestructura adaptable, diseñada para la movilidad de las comunidades ganaderas. Estas fortificaciones funcionaban como nodos que ofrecían protección, almacenamiento y un sentido de prestigio territorial, facilitando la gestión de recursos en un entorno desafiante.
Baraleti Natsargora: un yacimiento revelador
Uno de los yacimientos más interesantes excavados entre 2023 y 2024 es Baraleti Natsargora, conocido como “colina de las cenizas” por las múltiples capas de fuego encontradas en las excavaciones.
Los arqueólogos han descubierto una secuencia de ocupación que va desde el Bronce Antiguo hasta la Edad del Hierro. Las evidencias de destrucción por fuego sugieren que el lugar experimentó varios episodios de abandono y reconstrucción. Esto resalta la importancia del sitio como un punto central en el paisaje social de la época.
Entre los hallazgos, destaca un disco solar de bronce decorado, que presenta elementos asociados a la iconografía solar regional. Este tipo de objeto se relaciona frecuentemente con tumbas femeninas cercanas, lo que indica que el sitio no solo tenía una función militar, sino que también estaba integrado en un paisaje ritual y funerario.
Meghreki Fortress y el poder simbólico
Más al este, la fortaleza de Meghreki ofrece otra muestra de ocupación prolongada. Parte de su estructura fue expuesta debido a la construcción de una carretera, permitiendo su excavación en 2023. La secuencia arqueológica va desde el horizonte Kura-Araxes del Bronce Antiguo hasta la época medieval.
Es especialmente interesante observar dos estructuras domésticas, datadas entre los siglos VI y IV a.C., que contienen instalaciones de barro interpretadas como hornos. Estas estructuras también estaban adornadas con placas de barro cocido decoradas, un tipo de ornamentación poco común en el Cáucaso meridional. Esto sugiere que podrían haber sido espacios ritualizados o residencias de alto estatus.
De esta manera, la fortificación no solo actuó como un elemento defensivo, sino que también ayudó a estructurar el paisaje y controlar los recursos, articulando las relaciones entre las tierras altas y las llanuras circundantes.
La militarización en la prehistoria caucásica
La combinación de datos de prospección y excavación ha permitido mejorar la cronología de la región. Tanto Baraleti como Meghreki muestran un aumento notable en la ocupación durante la Edad del Hierro, justo cuando el fenómeno de los asentamientos fortificados comenzó a expandirse en el sur del Cáucaso.
Este proceso de fortificación se relaciona con una creciente militarización, aunque los arqueólogos advierten que esto no debe interpretarse solamente en términos de conflictos. Así, la fortificación se convirtió en un medio para estructurar el paisaje, controlar recursos y articular relaciones entre diversas comunidades. En este contexto, Javakheti no era un lugar marginal, sino una frontera activa donde se negociaban identidades y formas de poder.
